Por Andre Lazarus | Coach de Intimidad y Sexualidad | Barcelona, España
Hay algo que muchas parejas en España sienten pero casi nunca dicen en voz alta.
No es odio. No es indiferencia. Es algo más silencioso, más incómodo de nombrar.
Es que las ganas… ya no están como antes.
Y cuando eso pasa, lo primero que hace la mayoría es echarle la culpa a algo externo. Al trabajo, al estrés, a los hijos, al tiempo que no alcanza. Porque si la causa está ahí, fuera de ti, al menos no significa que algo esté mal contigo. Ni con vuestra relación.
Pero aquí está lo que he visto, trabajando con parejas en Barcelona y en toda España: la falta de deseo sexual en pareja pocas veces tiene que ver con lo que pensamos que tiene que ver.

Primero, algo que quizás no habías notado
¿Recuerdas cómo era al principio?
No el sexo en sí, sino cómo te sentías antes. La anticipación. Esa tensión agradable cuando estabas a punto de ver a esa persona. La forma en que el cuerpo respondía casi solo.
Ahora piensa en cómo es hoy.
No tienes que forzar ninguna respuesta. Solo observa si hay diferencia.
Si la hay, no estás roto. No estáis mal. Estáis en el patrón más común que existe en relaciones largas, y tiene una explicación que tiene mucho más sentido que “ya no nos queremos como antes.”

Lo Que Google Nunca Te Va a Decir Sobre el Deseo
Cada día, miles de personas en España buscan cosas como:
- “mi pareja ya no quiere tener relaciones”
- “cómo recuperar el deseo sexual en pareja”
- “por qué he perdido las ganas de tener sexo”
- “falta de intimidad en el matrimonio”
Y lo que encuentran son listas de tips. Diez técnicas. Cinco consejos. Rutinas nuevas que probar.
Nada de eso llega al fondo.
El deseo sexual no es un interruptor que se apaga por falta de novedad y se vuelve a encender con unas velas y una cena romántica. Eso puede funcionar una noche. Pero si la desconexión va más profunda, ninguna táctica la resuelve.
Lo que de verdad ocurre, casi siempre, es que el cuerpo está respondiendo a algo que la mente todavía no ha procesado.

La Paradoja de la Intimidad Que Pocos Conocen
Hay algo que me parece fascinante y que cambia la forma en que la gente entiende este tema.
La intimidad emocional, esa cercanía que sentimos cuando conocemos bien a alguien, es al mismo tiempo la base del deseo… y, paradójicamente, uno de los factores que más lo amortigua con el tiempo.
Cuanto más seguros nos sentimos con alguien, menos incertidumbre hay. Y el deseo, para muchas personas, vive en esa pequeña tensión de no saber del todo. En el espacio entre vosotros, no en la fusión total.
Esto lo describió con mucha precisión la terapeuta Esther Perel en su trabajo sobre las parejas a largo plazo: el fuego necesita algo de aire. Cuando dos personas se convierten en “uno”, el oxígeno desaparece.
No significa que haya que crear distancia artificial. Significa entender que el deseo no responde a la seguridad de la misma forma que el amor.
Son dos fuerzas distintas. Y muchas parejas las confunden.

Por Qué la Pareja Española Vive Esto de Forma Diferente
Hay algo culturalmente específico en cómo se vive la sexualidad en España que vale la pena nombrar.
España tiene una relación compleja con el placer y la expresión sexual. Por un lado, existe una apertura social real, sobre todo comparada con décadas anteriores. Por otro, hay una capa de silencio que sigue ahí. El sexo se asume que “tiene que fluir solo.” Pedirle ayuda a alguien, hablar del tema abiertamente, incluso con la pareja, sigue siendo incómodo para muchos.
El resultado es que la gente aguanta mucho tiempo sintiéndose desconectada antes de hacer algo al respecto. A veces años.
Y mientras tanto, la distancia crece. No por falta de amor. Sino porque nadie enseñó a nadie cómo hablar de esto sin sentir que al nombrarlo, estás diciendo que algo está mal.

Las Causas Reales de la Falta de Deseo Sexual en Pareja
Hay factores que los profesionales de la salud y la sexología identifican con consistencia. No todos aplican a todos, pero vale la pena reconocerlos:
El sistema nervioso bajo estrés crónico
Cuando el cuerpo lleva semanas o meses en modo de alerta (trabajo, preocupaciones económicas, familia, ciudad), el sistema nervioso prioriza la supervivencia sobre el placer. El deseo sexual requiere un estado de relativa seguridad y calma. Si el cuerpo vive en tensión constante, es fisiológicamente difícil que aparezca el erotismo. No es falta de voluntad. Es biología.
Resentimientos no dichos
Las parejas que no hablan de lo que les molesta no simplemente “evitan conflictos.” Acumulan capas. Y esas capas son literalmente un freno al deseo. El cuerpo guarda lo que la mente no procesa.
La trampa de la familiaridad
El cerebro humano está diseñado para dejar de procesar lo familiar. Lo que conocemos bien deja de activar la misma respuesta neurológica que lo nuevo. No es que la pareja sea menos atractiva. Es que el cerebro la ha categorizado como “conocida” y ha reducido la activación. Esto no es un problema moral ni emocional. Es neurociencia.
Desconexión del propio cuerpo
Muchas personas han perdido contacto con lo que sienten físicamente. Viven muy en la cabeza, muy en el futuro o en el pasado, muy ocupadas evaluando si lo están haciendo bien. Y el deseo requiere estar presente. En el cuerpo. En este momento.
Historia personal no resuelta
Educación sexual represiva, experiencias pasadas que dejaron huella, mensajes aprendidos sobre el sexo y la vergüenza… todo eso vive en el cuerpo y en las respuestas automáticas. A veces el bloqueo no tiene que ver con la relación actual, sino con algo mucho más antiguo.

Lo Que No Funciona (Aunque Todo el Mundo Lo Intenta)
Antes de hablar de lo que sí ayuda, merece la pena nombrar lo que la mayoría hace y que pocas veces resuelve el problema de raíz:
Esperar a que vuelva solo. El deseo no regresa por inercia cuando hay una desconexión más profunda. La espera suele profundizar la distancia.
Presionar a la pareja. La presión es, literalmente, el opuesto de las condiciones que el deseo necesita para aparecer. Cuanta más obligación hay, menos espacio existe para el erotismo genuino.
Comparar con el pasado o con otras parejas. Esa comparación activa la crítica interna, la vergüenza, la sensación de estar fallando. Y ninguna de esas cosas ayuda.
Resolver el problema exclusivamente hablando de él. Las conversaciones sobre el sexo a veces lo complican más porque añaden presión y análisis a algo que necesita lo contrario: espacio, seguridad, presencia.

El Trabajo Somático: Por Qué el Cuerpo Importa Más Que las Palabras
En mi trabajo como coach de intimidad y sexualidad en España, lo que más veo es que la gente llega habiendo hablado mucho. Entienden sus patrones. Saben que algo no funciona. Y aun así, en el momento en que surge la posibilidad de la intimidad, el cuerpo reacciona antes de que la mente pueda intervenir.
Se tensa. Se retira. Se bloquea. O simplemente… no está ahí.
El trabajo somático no empieza por la historia. Empieza por lo que está pasando ahora mismo en el cuerpo. La forma en que la respiración cambia cuando alguien se acerca. La tensión en los hombros cuando hay una expectativa. La desaparición de la sensación cuando hay presión de “hacerlo bien.”
No se trata de técnicas. Se trata de volver a sentir que el cuerpo es un lugar seguro. Que el placer tiene permiso de existir. Que el deseo no tiene que ganarse.
Cuando eso cambia, el resto empieza a cambiar solo.

Qué Tiene Que Ver Todo Esto Con la Intimidad Emocional
El deseo sexual y la conexión emocional se alimentan mutuamente, pero no son lo mismo.
Muchas parejas tienen mucho amor pero poca intimidad real. Se conocen bien, se cuidan, pero han dejado de verse de verdad. El contacto se ha vuelto funcional, rutinario, predecible.
Y hay parejas con mucha tensión que todavía sienten atracción, precisamente porque hay algo sin resolver entre ellos, algo que los mantiene en un estado de activación.
Ninguno de los dos extremos es el objetivo. Lo que construye una intimidad sostenida es algo diferente: presencia real, curiosidad genuina por el otro, y la seguridad suficiente para ser honesto sin miedo a perder la relación.
Eso no se consigue solo con buenas intenciones. Requiere práctica, y muchas veces, un poco de apoyo para desaprender patrones que llevan años instalados.
Si te interesa entender más sobre cómo funciona la intimidad somática y en qué se diferencia de la terapia convencional, hay más información disponible en esta página.

Una Pregunta Para Llevar Contigo
Antes de terminar, te dejo con algo que vale la pena explorar.
No sobre tu pareja. Sobre ti.
¿Cuándo fue la última vez que sentiste deseo sin ninguna presión asociada? Sin la pregunta de si la pareja también lo sentía. Sin la preocupación de si “ibas a estar a la altura.” Sin el peso de lo que ha pasado o de lo que debería pasar.
Si tienes que pensar mucho para recordarlo, eso ya te dice algo.
No sobre tu relación. Sobre el espacio que el deseo tiene en tu vida en este momento.
Y eso, a diferencia de muchas otras cosas, sí se puede trabajar.

¿Cómo Puede Ayudarte el Coaching de Intimidad?
Trabajo con personas y parejas en Barcelona y de forma online en toda España.
Mi enfoque no es clínico y no empieza por los problemas. Empieza por lo que está presente en el cuerpo, por lo que es posible desde donde estás ahora mismo.
Si llevas tiempo sintiéndote desconectado de tu propia sexualidad, o de la intimidad con tu pareja, y quieres entender mejor qué está pasando antes de decidir nada, puedes reservar una llamada de descubrimiento aquí. Sin compromiso. Sin presión.
También puedes explorar las diferentes formas de trabajo que ofrezco, incluyendo sesiones para hombres, mujeres y parejas.

Preguntas Frecuentes Sobre la Falta de Deseo Sexual en Pareja
¿Es normal que el deseo sexual disminuya en relaciones largas?
Sí. Es uno de los patrones más documentados en psicología de pareja. No indica que la relación esté fallando, sino que ha llegado a una fase diferente que requiere un tipo diferente de atención.
¿Se puede recuperar el deseo sexual perdido en pareja?
En la mayoría de los casos, sí. Pero no simplemente “intentándolo más.” Lo que ayuda es entender qué lo está bloqueando específicamente para esa persona o esa pareja, y trabajar desde ahí.
¿Es mejor ir a terapia de pareja o a coaching de intimidad?
Depende de qué está pasando. La terapia de pareja trabaja con el historial relacional y los patrones de comunicación. El coaching de intimidad trabaja con lo que está ocurriendo en el cuerpo y en la experiencia presente. Para muchas personas, las dos se complementan.
¿Funciona el coaching de intimidad online?
Sí. Trabajo con personas de Madrid, Valencia, Sevilla, Málaga, Bilbao y otras ciudades de España de forma completamente online. La profundidad del trabajo no se reduce por la distancia.
¿Cuánto tiempo lleva ver resultados?
Depende de cada caso. Algunas personas notan cambios en pocas sesiones. Patrones más arraigados requieren más tiempo. Lo más honesto que puedo decirte es que el cambio empieza cuando hay disposición genuina a mirar hacia adentro.
Andre Lazarus es coach de intimidad, sexualidad y relaciones basado en Barcelona, con sesiones online disponibles para toda España. Su trabajo integra conciencia somática, regulación del sistema nervioso y presencia emocional. Puedes conocer más sobre su enfoque en coming-closer.com.
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